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  ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR PRESIDENTE DE MEXICO  
 
   
     
       
     
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  Andrés Manuel López Obrador


Andrés Manuel
López Obrador


Andrés Manuel López Obrador nace en Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, en 1953.

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1976 inicia su carrera pol"tica cuando apoya la candidatura del poeta tabasqueño Carlos Pellicer para Senador por el estado de Tabasco.

En 1977 es director del Instituto Indigenista de Tabasco donde realiza una importante labor en favor de los indígenas chontales.

Regresa al Distrito Federal en 1984 y en ese mismo año asume la Dirección de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor. De esta época son sus libros Los Primeros Pasos y Del Esplendor a la Sombra.

En 1988 se une a la Corriente Democrática que encabezan, entre otros, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. En agosto de ese mismo año asume la candidatura para gobernador del estado de Tabasco por el Frente Democrático Nacional. Publica entonces el libro Tabasco, Víctima de un Fraude.

Al crearse en 1989 el Partido de la Revolución Democrática (PRD), es nombrado presidente de este instituto político en Tabasco. Durante su periodo se estructura el PRD en ese estado, se forman comités de base en pueblos y colonias y se brinda apoyo y asesoría a campesinos y obreros.

Incansable su lucha en favor de la democracia, encabeza un éxodo a la Ciudad de México por las irregularidades cometidas por el PRI en las elecciones municipales de 1991. Los exodistas obtienen importantes logros para Tabasco y Veracruz.

En 1994 sus partidarios lanzan nuevamente su candidatura para gobernador de Tabasco.

Tras el fraude del partido oficial, que documenta ampliamente ante la Procuraduría General de la República y en su libro Entre la Historia y la Esperanza, encabeza en 1995 un segundo éxodo por la democracia, antecedido por una Proclama Nacional que plantea como ejes la defensa de la soberanía nacional, la democracia, el desarrollo económico con sentido social, impedir la privatización de PEMEX y "Primero comer y luego pagar".

El 9 de mayo de 1995 participa en la iniciativa de creación de una Alianza Nacional Democrática que se propone unir inconformidades, voces y acciones, luchando por causas propias pero sumadas, y rechazando sectarismos y ambiciones personales para lograr un México más democrático y más justo.

Contiende por la Presidencia Nacional del Partido de la Revolución Democrática el 17 de abril de 1996, cargo que ocupa del 2 de agosto de 1996 al 10 de abril de 1999. Durante su gestión, el PRD obtiene los mayores logros electorales y la mayor presencia nacional que ese partido político ha tenido desde su fundación en 1989.

Del periodo de López Obrador como dirigente partidista destaca que, en las elecciones de 1997, el PRD se coloca como segunda fuerza en la Cámara de Diputados al ocupar 125 curules, gana los comicios realizados en el Distrito Federal para elegir por primera vez y democráticamente al Jefe de Gobierno, y se sitúa como mayoría en la Asamblea Legislativa.

En ese mismo periodo el PRD obtiene en 1998 la gubernatura de Zacatecas y Tlaxcala, mientras que en 1999 gana el gobierno de Baja California Sur.

Andrés Manuel López Obrador se distingue también en el país por ser el principal crítico del rescate bancario, mejor conocido como FOBAPROA, hecho que ha considerado como el “fraude más grande de la historia después de La Conquista”, toda vez que cada año se paga a los banqueros 50 mil millones de pesos sólo por concepto de intereses, lo cual significa un fuerte golpe financiero al erario público.

López Obrador no se ha quedado en la denuncia pública en torno de este asunto sino que incluso lo ha documentado ampliamente. Sobre este tema, en septiembre de 1999 publica el libro FOBAPROA, expediente abierto.

El 29 de marzo de 2000 obtiene su registro ante el Instituto Electoral del Distrito Federal como candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal y el 2 de julio gana las elecciones con 37.5 por ciento de los votos emitidos, que significa 4 por ciento más que el candidato del PAN, colocando al PRI en un alejado tercer lugar con 22.8 por ciento.

Toma posesión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal el 5 de diciembre de 2000 y con ello se convierte en el primer gobernante electo para un periodo de seis años en la Ciudad de México.

Su labor adquiere pronto notoriedad, trasciende lo local y trastoca lo nacional e internacional por su forma sui géneris de gobernar: Trabaja diariamente desde las seis de la mañana, como ningún otro gobernante, enarbola la defensa del pueblo ante intereses creados y el abuso de poder, practica una austeridad republicana en lo personal y en el ejercicio de gobierno y habla y actúa con sencillez.

Marca un hito en materia de comunicación social, al convertirse en el primer personaje público de México —y quizá de mundo— que ofrece todos los días, poco después de las seis de la mañana, una conferencia de prensa a la que asisten reporteros de los medios escritos, electrónicos y de agencias de noticias, todos ellos de cobertura nacional y, a medida en que avanza su gestión, llama la atención de los medios del interior del país e internacionales.

En promedio asistieron 35 representantes de medios de comunicación, a quienes ofreció más de mil 500 ruedas de prensa matutinas. Al escrutinio público diario de sus actividades se suma su remarcada decisión de someterse permanentemente a la rendición de cuentas y por ello informa sobre sus actividades de manera trimestral, independientemente del informe que por ley ofreció cada año ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Durante su mandato, el Gobierno del Distrito Federal se convierte en la primera administración pública del país, incluido el gobierno federal, en dar pasos firmes en términos de transparencia, pues aún antes de que se aprobara en la ciudad una ley en la materia publica en internet la nómina y las declaraciones patrimoniales de los altos servidores públicos, empezando por el Jefe de Gobierno.

Otro hecho particular de su gestión es que, partidario de la democracia participativa, del principio constitucional de que el pueblo tiene en todo momento el derecho a elegir a sus representantes y de que un gobierno sin respaldo de la gente se convierte en una carga, cada dos años somete a la voluntad popular su permanencia en el cargo, es decir, que por iniciativa propia y aún cuado no está regulado en la ley, pregunta al pueblo si debe o no continuar en el cargo, lo cual tampoco hace ningún otro gobernante de México.

Así, durante su mandato en dos ocasiones realiza consultas públicas para que la población decida si debe o no continuar en el cargo y resulta ratificado con más de 90 por ciento de apoyo en cada caso.

Pero no sólo eso, sino que en defensa de los intereses del pueblo se opone a la política de Horario de Verano que aplica el gobierno federal y que causa notorio malestar entre la población. En este sentido, lleva a cabo una consulta pública para que los ciudadanos decidan si el Horario de Verano debe o no llevarse a cabo en la capital.

Ante el rotundo rechazo de la gente, López Obrador notifica al gobierno federal del resultado y este asunto deriva incluso en una controversia constitucional y concluye con la expedición de una ley que regula y reglamenta esta situación, con lo cual deja de ser una medida unilateral por parte de la Federación.

Bajo el principio de que para no equivocarse en la toma de decisiones es mejor consultar al pueblo, Andrés Manuel López Obrador realiza otras consultas públicas a partir de las cuales, y con el respaldo de la gente, aplica políticas como no aumentar las tarifas del transporte público a cargo del Gobierno capitalino (Metro, autobuses y trolebuses) y construir el Segundo Piso de Periférico.

De López Obrador resalta también su capacidad conciliadora y su firme decisión de mantener ante todo una política de diálogo para, en vez de reprimir, escuchar los reclamos y demandas, a fin de buscar alternativas para procurar resolver los problemas de la gente.

Como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador define como su prioridad la atención a la población más pobre y vulnerable, además de que cumple los 40 compromisos asumidos durante su campaña política e incluso realiza más acciones de las planeadas originalmente.

Es así que durante su gestión, y bajo la premisa de que un gobierno se distingue por la forma en que orienta su presupuesto, destina alrededor de 65 mil millones de pesos tan sólo para acciones de bienestar a la gente, que es una cifra sin precedente en toda la historia de la Ciudad de México y una cantidad de recursos para desarrollo social que no se registra en ninguna otra parte del país.

Con la convicción de que “Por el bien de todos, primero los pobres”, promueve nuevos derechos sociales en el Distrito Federal, algunos de los cuales logra elevar a rango de ley con la aprobación de la Asamblea Legislativa, como el caso de la Pensión Universal Alimenticia para Adultos Mayores, la entrega de útiles gratuitos a los alumnos de instrucción básica inscritos en escuelas públicas de la capital y el Programa de Apoyo a Personas con Discapacidad.

Asimismo, instaura en el Distrito Federal programas para otorgar apoyos mensuales a 385 mil adultos mayores y 75 mil personas con discapacidad, atención médica y medicamentos gratuitos a 750 mil familias pobres sin seguridad social, así como más de un millón 300 mil útiles escolares cada año.

Durante su Gobierno 16 mil 666 hijas e hijos de madres solteras se benefician con apoyos mensuales, se brinda atención a casi 15 mil jóvenes en riesgo de caer en conductas antisociales y a través del Programa de Atención Médica y Medicamentos Gratuitos se garantiza el acceso a la salud de 725 familias que no cuentan con seguridad social.

Estos beneficios sociales que Andrés Manuel López Obrador impulsa en el Distrito Federal —que incluyen apoyos para desempleados, productores rurales y microempresarios, entre otros muchos— pronto comienzan a ser reconocidos y demandados por la gente en el resto del país, de tal forma que en muchas zonas de México incluso ya se llevan a cabo acciones similares a las realizadas en la capital de la República.


De su administración en la Ciudad de México destaca también la realización de 126 mil acciones de vivienda, que constituye un programa cuya magnitud no se registraba desde la época en que se tomaron medidas para resarcir los daños causados por los sismos de 1985. A través de esta acción de gobierno, la gente de escasos recursos puede hacerse de una vivienda digna en el Distrito Federal a precios que no ofrece ninguna otra dependencia pública ni la iniciativa privada.

Firme su convicción de hacer valer los derechos sociales consagrados en la Constitución, López Obrador impulsa la construcción de 16 escuelas preparatorias públicas en las zonas más pobres del Distrito Federal, con una inversión de 776 millones de pesos, las cuales cuentan con profesores de alto nivel que imparten educación gratuita y de calidad a más de 11 mil alumnos, en contraposición a la tendencia privatizadora educativa que existe en México.

También funda la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, que con la construcción de su sede principal en la zona de Iztapalapa, una de las más pobres de la Ciudad de México, tiene capacidad para atender a 10 mil estudiantes. Este hecho cobra gran relevancia porque hacía 30 años que no se creaba una universidad pública en e Distrito Federal.

Como titular de la administración capitalina, da un fuerte impulso al sistema de salud, pues no sólo mejora y amplía la infraestructura ya existente, sino que construye nuevas instalaciones modernas y con los últimos avances tecnológicos en la materia, como un Hospital de Especialidades en Iztapalapa, lo cual destaca también porque desde 1986 no se abría un hospital público en la capital.

De igual modo, durante su gestión la Ciudad de México se sitúa como primer lugar nacional en construcción de obra pública, capta la mayor parte de la inversión extranjera en el país y se convierte en la capital de los acontecimientos artísticos, culturales, deportivos y religiosos.

En un ambiente de confianza, trabajo y apertura con la iniciativa privada, durante su periodo de gobierno los empresarios ponen en marcha en la ciudad proyectos de industrias, hoteles, comercios, oficinas corporativas, escuelas, hospitales y vivienda que suman 15 millones 539 mil metros cuadrados de construcción, con una inversión estimada en 92 mil 478 millones de pesos que generan alrededor de 658 mil empleos directos e indirectos.

Por lo que hace a la inversión extranjera, según datos de la Secretaría de Economía del gobierno federal, de enero de 2001 a diciembre de 2004 el Distrito Federal atrae 30 mil 795 millones de dólares que representan 57.8 por ciento del total nacional, por lo que se trata del cuatrienio con mayor inversión extranjera en la historia de la ciudad.

Con base en cifras del INEGI, tan sólo en 2004 de la inversión destinada a la industria de la construcción en todo el país el Distrito Federal participa con 22.2 por ciento, lo cual en los hechos se traduce en la construcción del Segundo Piso de Periférico, que es una obra cuya magnitud no tiene precedente en México y una de las construcciones viales más importantes del mundo.

Se cuenta aquí también la edificación de los distribuidores viales “San Antonio” e “Ingeniero Heberto Castillo” (Zaragoza), así como los puentes Fray Servando, Avenida del Taller, Lorenzo Boturini y Muyuguarda, así como la Avenida de los Poetas (que incluye los puentes “Carlos Pellicer”, “Octavio Paz” y “Jaime Sabines”) y la habilitación del Eje 5 Poniente como una vía rápida paralela al Periférico.

Todas estas obras viales —que no se hacían desde 25 años anteriores a la gestión de Andrés Manuel López Obrador— significan una ampliación en la ciudad de alrededor de 40 kilómetros de la superficie de rodamiento, a lo cual se añaden 75 kilómetros de ciclopista.

A estas obras se suma que López Obrador es el gobernante que impulsa el rescate del Centro Histórico, que durante su gestión alcanza la recuperación de 37 manzanas, incluyendo el retiro del comercio en vía pública y la disminución de la incidencia delictiva hasta convertir esa zona incluso en la más segura de la ciudad.

También resalta la recuperación del Corredor Reforma y la zona de la Alameda Central, que era un área abandonada desde los sismos de 1985 y donde ahora se disfruta la Plaza Juárez, sitito donde ya operan las nuevas sedes de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, y donde se rehabilitó también el histórico ex templo de Corpus Christi.

López Obrador es también el Jefe de Gobierno que mantiene una política definida para impulsar el repoblamiento de las áreas centrales de la ciudad y que realiza acciones en favor del medio ambiente, como la sustitución de unidades de transporte de mayor antigüedad, la construcción del Sistema Metrobús sobre Avenida Insurgentes, la más extensa del país, y el rescate del Bosque de Chapultepec, en conjunto con la sociedad civil.

Es, además, el Ejecutivo capitalino que sin aumentar impuestos ni derechos en términos reales logra que los ingresos propios de las arcas del Distrito Federal se incrementen a un ritmo promedio de 1.3 por ciento anual, que significa un recaudación de 10 mil millones de pesos más.

Para liberar recursos en favor de la inversión productiva y el desarrollo social, y porque “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, desde el inicio de su labor en el Gobierno capitalino aplica un Programa de Austeridad que significa eliminar privilegios y evitar el derroche de recursos, empezando por reducir los sueldos de los altos servidores públicos, de modo tal que llegan a ser los más bajos en todo el país en comparación con otros gobiernos, incluido el federal. Mediante este tipo de acciones consigue liberar más de 11 mil millones de pesos.

También impulsa con fuerza el combate a la corrupción. Un caso emblemático fue su negativa a pagar mil 810 millones de pesos a un particular que reclamaba una indemnización por un predio denominado Paraje San Juan, toda vez que este caso, que ya era “cosa juzgada”, presentaba notorias evidencias de corrupción, tráfico de influencias y conflicto de intereses entre legisladores y jueces.

Pese a las descalificaciones que se le hicieron, López Obrador se mantiene firme en su defensa de los intereses de la población pese a la amenaza de ser destituido por presunto desacato. Finalmente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación toma el caso y se resuelve en favor de la gente. López Obrador evita así que por un caso de corrupción tengan que pagarse indebidamente mil 810 millones de pesos del erario público.

Asimismo, lleva a cabo medidas financieras con las que durante su gobierno consigue registrar el menor ritmo de crecimiento de la deuda capitalina de los últimos 25 años.

Durante su gestión, la deuda capitalina muestra un crecimiento promedio de 3.3 por ciento, que es un índice muy por debajo del crecimiento de 54 por ciento registrado de 1994 a 1997, y del 18 por ciento observado en el periodo de 1998 a 2000.

En otros términos, la administración de López Obrador recibe una deuda de 37 mil 834 millones de pesos y al cierre del primer trimestre de 2005 ésta se ubica en 41 mil 914 millones. Este aumento es muy inferior a lo registrado en gobiernos, pues en el periodo 1994-1997 la deuda sube de 5 mil 786 millones a 20 mil 617 millones, y de 1998 a 2000 crece de 30 mil 19 millones hasta 34 mil 517 millones de pesos.

Incluso, al cierre del primer trimestre de 2005 el Distrito Federal registra un desendeudamiento neto por 744.7 millones de pesos, según admite la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en sus Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública enviados al Congreso de la Unión.

Lo anterior significa que de 2004 al primer trimestre de 2005 la deuda capitalina pasa de 42 mil 309 millones a 41 mil 914 millones de pesos. Además, organismos internacionales como Fitch, Moody´s y Standard & Poors dan la máxima calificación positiva a la capacidad financiera de la ciudad, al otorgar a la deuda capitalina el rango triple A.

A pesar de la crisis económica nacional y mediante un trabajo diario y coordinado, Andrés Manuel López Obrador consigue que la incidencia delictiva no se desborde en la Ciudad de México y logra reducir 20 por ciento el promedio diario de delitos en relación con la administración pasada y 29 por ciento con respecto a la antepasada.

De hecho, de 2001 a septiembre de 2004 mientras a nivel nacional los índices delictivos aumentan 2.76 puntos porcentuales, en el Distrito Federal disminuyen 21.6 por ciento, según lo muestra el Anexo del Cuarto Informe presentado por el Presidente de la República al Congreso de la Unión.

Por todas estas acciones, en diversos momentos se afirma que López Obrador será recordado por su trabajo en la capital y específicamente por la construcción de grandes obras viales como el Segundo Piso de Periférico, aunque el propio político tabasqueño subraya siempre que su aspiración es ser recordado por los programas sociales y el trabajo de beneficio a la gente, en especial de ayuda a los más pobres y humildes.

Manifiesto su interés en el desarrollo de las personas y no simplemente en el desarrollo de las cosas, precisa que más que pensar en índices estadísticos prefiere trabajar para procurar la felicidad de la gente. Además, rechaza ser comparado con gobernantes de otros países o ser calificado de populista.

Su forma de ser y ejercicio público, explica él mismo, se basa en lo mejor de la historia de México y en los dirigentes más notables del país, como José María Morelos y Pavón (que quería que se moderara la indigencia y hubiera igualdad), Benito Juárez (que sentó las bases de la República moderna y logró una segunda independencia para México), Francisco I. Madero (que fue un demócrata sincero) y Lázaro Cárdenas del Río (que recuperó recursos naturales, como el petróleo, para el país y a quien López Obrador considera el mejor Presidente del siglo XX).

Acerca de las críticas que lo señalan como populista, siempre responde que se trata de un viejo truco donde se le llama fomento a los privilegios que se procuran para los poderosos y adinerados, mientras se tilda de populismo a los beneficios que se entregan a los más desprotegidos. Es por esto que, pese a las críticas infundadas, refrenda su ideal con la frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Más aún, sus ideales y principios reflejados en hecho concretos en el Distrito Federal lo ubican desde los primeros años de su gestión con una alta aceptación de la gente, que alcanza niveles superiores a 80 por ciento de aprobación, al tiempo que se ubica a la cabeza de las preferencias rumbo a las elecciones de 2006 para Presidente de la República, donde llega a situarse hasta alrededor de 15 puntos por arriba de su más cercano contendiente y, en un hecho inusitado, cuatro de cada diez personas apartidistas afirman que votarían por él.

En este contexto, Andrés Manuel López Obrador es considerado el segundo mejor alcalde del mundo en el año 2004, según los resultados de la Encuesta CityMayors (publicada en www.citymayors.com), en la cual hubo 400 nominados, incluidos los gobernantes de Roma, Estocolmo, Copenhague, Turín, Atenas, Hiroshima, Baltimore y París.

Todas estas cifras que lo convierten en el político y gobernante más popular del país y entre los más destacados del mundo, provocan que se desencadene una serie de ataques contra el Gobierno del Distrito Federal, que se extiende durante varios meses, se agudiza en 2004 y desemboca con el desafuero, el 7 de abril de 2005, de López Obrador, acusado de haber incumplido un ordenamiento judicial y por querer construir un camino que comunicara a un hospital.

Con ese motivo, el entonces Jefe de Gobierno se separa del cargo y se pone a disposición del juez para demostrar que no cometió ningún delito. Sin embargo, ante la sospechosa tardanza en la consignación de su expediente, regresa a la jefatura de Gobierno el 25 de abril.

Tres días después, el 28 de abril, en mensaje a la Nación el Presidente de la República anuncia una salida política al caso de López Obrador, dimite el Procurador General de la República y días después se define que la PGR no ejercerá acción penal contra el mandatario capitalino.

En todo este tiempo, Andrés Manuel López Obrador continúa su trabajo por la Ciudad de México, consolida los programas sociales y concluye obras públicas en proceso.

Asimismo, publica el libro Contra el desafuero. Mi defensa jurídica, que contiene en forma sustancial los alegatos jurídicos que presentó a la Sección Instructora de la Cámara de Diputados para defenderse de la acusación que se le hacía.

El 29 de julio de 2005 pidió licencia al cargo de Jefe de Gobierno del Distrito Federal para iniciar una nueva etapa de lucha por la transformación de México y por un cambio verdadero en el país.

Sus reflexiones y propuestas sobre el rumbo que se deben seguir para consolidar la democracia e impulsar el desarrollo del país, así como para lograr un México que equilibre la justicia social con el desarrollo económico, se reúnen en su libro Un proyecto alternativo de Nación. Hacia un cambio verdadero, que semana a semana presenta en las principales ciudades de la República.

El 11 de agostode 2005 inicia su precampaña hacia la Presidencia de la República con intensos recorridos por todo el país para presentar sus 50 compromisos básicos ante el pueblo de México.

Durante el periodo de precampaña, que se extiende hasta el 10 de diciembre de 2005, visita los 31 estados de la República y las 16 delegaciones capitalinas, así como las 300 cabeceras electorales federales, además de celebrar 325 mítines y reunirse con más de un millón de personas de todas las regiones mexicanas.

Respaldado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Convergencia, así como por cientos de miles de mexicanos organizados en las Redes Ciudadanas, Andrés Manuel López Obrador inicia su campaña presidencial el 19 de enero de 2006 en Metlatónoc, Guerrero, el municipio más pobre del país.

El 28 junio de 2006 concluye su trabajo proselitista, que siempre estuvo guiado bajo el lema “Por el bien de todos, primero los pobres”. En suma, durante diez meses de precampaña y campaña, recorre 140 mil kilómetros de carretera para llegar a pueblos y ciudades de todas las regiones de México, celebra 681 mítines y se reúne de manera directa con 3 millones 500 mil personas.

El 2 de Julio del 2006 gana las elecciones presidenciales

Tras el fraude electoral del 2 de julio, López Obrador impugna la elección ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) al tiempo que inicia un movimiento nacional de resistencia civil y pacífica para respaldar la demanda de que se abran los paquetes electorales y se cuenten nuevamente todos los votos, a fin de esclarecer el resultado de la elección.

Con la exigencia de “Voto por voto. Casilla por casilla”, la resistencia civil y pacífica congrega a ciudadanos de todas partes del país, quienes permanecen en el corazón de la Ciudad de México por espacio de 48 días, durante los cuales se llevan a cabo multitudinarias asambleas informativas encabezadas por López Obrador.

La resistencia civil y pacífica se caracteriza, entre otras muchas cosas, por la solidaridad que se percibe entre la gente, la creatividad para expresar la demanda del recuento electoral, el nulo registro de incidentes y por una intensa actividad cultural que se desarrolla a lo largo de diversas calles y avenidas.

En este lapso, el TEPJF convalida el fraude electoral al admitir en su resolución, entre otros puntos, que hubo guerra sucia y campaña negra contra López Obrador, que el Consejo Coordinador Empresarial violó la ley electoral y que el Presidente Vicente Fox estuvo a punto de desencarrilar el proceso democrático, pero deja sin castigo tales ilícitos y califica como válida la elección.

La resistencia civil y pacífica concluye el 16 de septiembre de 2006 con la celebración de la Convención Nacional Democrática, donde más de un millón de mexicanos de todas las regiones del país resuelven desconocer el resultado electoral, rechazan la República simulada y proclaman a López Obrador como Presidente Legítimo de México.

El 20 de noviembre de 2006 Andrés Manuel López Obrador rinde protesta como Presidente Legítimo en el Zócalo de la Ciudad de México y comienza su trabajo con base en dos objetivos fundamentales: defender al pueblo y proteger el patrimonio nacional.


     
     
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